Un rato, todos los días

Se supone que ya tenemos las condiciones que propiciarán el desarrollo de lectores y lectoras entusiastas en y desde el ámbito escolar, ahora queda poner unos ingredientes que bien implementados garantizarán el éxito de los resultados: la lectura individual y la lectura en voz alta.  

Los habíamos mencionado, pero ahora nos detenemos para abordarlos con el apoyo teórico del investigador inglés Aidan Chambers, quien nos acompañará en muchas ocasiones.  

Tanto la lectura en voz alta como la individual deben tener sus espacios diferenciados para realizarse diariamente, por lo menos unos 10 a 15 minutos cada una, en todos los grados escolares (incluyendo primaria y secundaria). La primera tiene el fin de un disfrute colectivo en el que te relajas y solo tienes que escuchar, mientras que la otra es más personal. Hay libros que son mejores compartidos; otros se gozan más en la soledad.  Muchas veces creemos que leer en voz alta con los y las jóvenes puede ser una actividad infantil o aburrida. El truco está en engancharlos con temas que les interesen, principalmente lecturas por entrega que los mantengan a la expectativa por una semana o varios días más. Para ello hay que estar al día con lo que hay en el mercado y lo que les gusta y así poder guiarles, sin ser abruptos/as, hacia libros de mayor calidad. No siempre tenemos que leerles nosotros/as, pueden alternarse la lectura entre los y las estudiantes. 

Para los más pequeños los álbumes ilustrados, los cuentos, los poemas y los libros que se leen de una son ideales. Pues, como se están iniciando como lectores lo que necesitan es aprender "a disfrutar de las palabras tanto como de las imágenes" y entender lo que en un principio, solos, se les hace difícil. 

La lectura individual, por su parte, es un momento para libertad total en la lectura. Los niños y las niñas, los y las jóvenes, los y las maestras tenemos tiempo -durante clases- para leer los libros que escojamos. Esta lectura es para que cada uno/una la disfrute en la escuela y no ha de convertirse en una tarea para hacer en el hogar. Las lecturas que vengan fuera del salón debemos conocerlas porque queremos evitar que siempre opten por textos banales. Nuestra función es acompañarles a que se vayan encontrando con lecturas de mejor calidad. 

Con los más pequeños debemos estar muy pendientes. Pueden compartir la lectura con sus pares, sobre todo si necesitan ayuda para leer. Así van conquistado sus destrezas lectoras y se podrán sentir más seguros/as. Lo que no podemos es permitir que estos 15 minutos, todos los días los dediquen a hojear los libros sin intenciones de intimar con ellos. Pues, muy probable es que necesiten más acompañamiento en su desarrollo como lectores y lectoras y tenemos que atender sus necesidades.


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