La familia como cómplice

Ahora que tenemos un panorama sobre el nivel y el bagaje de nuestros lectores, el próximo paso debe ser reunir a los padres, las madres u otros encargados para que entiendan la importancia de la lectura en nuestros salones de clase y, a su vez, se conviertan en nuestros aliados. No solo porque implicar a las familias en la formación lectora resulta mucho más enriquecedor sino porque -como bien dice la profesora e investigadora Lara Reyes- "la familia es el agente socializador por excelencia". Entonces, ¿cómo los hacemos nuestros cómplices?  

En primera instancia, debemos repasar y tener claro los objetivos y las metas del proyecto escolar en cuanto a la lectura se refiere. Eso nos ayudará a definir qué y cómo queremos involucrar a los padres con propuestas específicas que no queden en el vacío. 

Luego, convocamos a los padres, madres y/o familiares a una reunión con tiempo suficiente para que todos y todas puedan asistir. Más que enviarles una carta, sería bueno, que se tomen la molestia de llamarles -sin necesidad de hostigarles- uno a uno. Así sabrán que es algo importante.   

Una sugerencia para comenzar esa reunión es regalarles una lectura (no más de 10 minutos) de algún libro que nos guste mucho y que forme parte de la biblioteca del aula (para que les quede accesible). Luego podemos intercambiar impresiones sobre lo leído sin hacer pruebas de comprensión de lectura porque no queremos agobiarles. Entonces, podemos explicarles el porqué del ejercicio y hablarles sobre la importancia de su rol de complicidad. 

A continuación, enumeramos algunas posibilidades de implicación de los adultos en los diferentes entornos sin importar el nivel que tengan como lectores. Seguro que también se irán enamorando y entusiasmando la lectura para compartir son sus hijos e hijas. 

A- En la escuela, los padres, las madres o familiares pueden: 

1- ayudar a preparar el ambiente lector. 2- forrar libros tanto para el rincón de lectura o la biblioteca escolar.    3- contar cuentos de la tradición oral popular o participar de la lectura diaria en voz alta en el salón de clases. 4- u organizar y ser parte de actividades escolares relacionadas con la literatura.

B- En el hogar, los padres, las madres o familiares pueden/deben: 

1- compartir las tareas del hogar sobre todo aquellas que les permita a los niños/niñas leer instrucciones (si son lectores principiantes). Como por ejemplo, las recetas de cocina, las direcciones para llegar algún lugar o las cartas que llegan en el correo.  2- modelar la lectura, leyendo con regularidad algún libro, revista o periódico.   3- asumir el compromiso que les corresponde de los préstamos de lecturas (que ya hablaremos con más detenimiento en otra entrada). Puesto que son libros que tienen que regresar en buenas condiciones y en determinado tiempo para que todos los niños y niñas puedan disfrutar de la biblioteca del salón de clases. 4- compartir esas lecturas de los préstamos con sus hijos e hijas. Ya sea leyéndola individualmente o entre todos para que después puedan hablar e intercambiar opiniones, sentimientos y/o reacciones.  5- llevar a los niños/niñas a la biblioteca de la comunidad (si hay) o hacer un picnic, en el que lleven libros para leer.  6- hacer juegos con la lectura. 7- hacerla como actividad natural, nunca forzada, obligada ni como castigo. 8- y tratar de comprar los libros que les interesen a los niños/niñas (en la medida que se pueda) respetando sus gustos e individualidad.  

Estas son solo algunas sugerencias. Al momento de explorar estrategias para implicar a la familia debemos tener en cuenta las necesidades que cada una tiene en su formación lectora. Por lo que nuestra responsabilidad como docentes recae también en el acompañamiento constante a las familias para que:

1- tengan acceso a listas de libros de calidad -tanto clásicos como novedades- y formas de conseguirlos. 2- tengan acceso a herramientas (talleres, entre otros) y recursos (libros a su disposición) para seguir desarrollándose como lectores y mediadores.  3- y estén al tanto de actividades literarias en y fuera de la escuela.

No podemos olvidar que el impacto que logramos ha de ser medible. ¿De qué nos sirve un resultado general, como la mayoría de la familias..., si no tenemos evidencia que lo sustente? 


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