¿Cómo escoger un buen libro para la niñez?

Updated: Apr 12



Es decir, esos libros que van a provocar que nuestra niñez se gaste unas buenas carcajadas, se sensibilice, se conmueva, alimente su curiosidad, imagine otros mundos, se identifique desde distintas realidades, se cuestione el presente y, más importante aún, quiera seguir jugando desde las letras. 

Ante la cuantiosa producción de libros para la niñez, quiero compartir algunos consejos de cómo identificar aquellos que, como dice Beatriz Helena Robledo, se queden habitando en el interior de los lectores.  

Seleccionar un buen libro LIJero no se trata de prescribir la receta idónea para un paciente, pues los gustos varían por edad y entre pares. Decía Virginia Woolf que la lectura es una habitación propia. En mi caso, la LIJ ha sido una casa con muchas alcobas donde refugiarme. Y, por lo tanto, la literatura sí es sanadora, pero desde rutas muy personales que cada cual va descubriendo por sí mismo. 

A continuación, algunas consideraciones concretas para seleccionar un buen libro infantil o juvenil: ​




  1. Si usted pretende que un niño o una niña lea, debe hacerlo también. No se nace lector. Es algo que toca cultivar y, sobre todo, en las primeras etapas requiere de mucho acompañamiento. Compartir la lectura es tan importante como comer. Mientras los niños vean que usted disfruta, ellos como todo lo demás, lo copiaran. 

  2. Permítase seguir el instinto de la niñez. Puede sugerirles pero nunca subestime el criterio de los niños ni las niñas. No le imponga leer lo que usted quiera ni mucho menos lo que usted nunca leería. Esa honestidad la niñez la valora demasiado. ¿Qué sentido tiene convencer a alguien que haga una lectura que no nos apetece? Ya después cada uno irá trazando la ruta de sus preferencias según sus necesidades y gustos. ​​

  3. Ojo con caer en la trampa del mercado. Recuerde que los libros pertenecen a una industria capital y los editoriales más comerciales harán lo propio por llamar su atención. Ahora hasta el feminismo, lo ambiental y la equidad se mercadean desde el vacío.​​ ​

  4. Asegúrese que el libro tiene autor/a e ilustrador/a. A veces, puede que el autor sea el ilustrador. Si solo se destaca el ilustrador, dude del contenido. Si lo firma la editorial, un grupo de personas o se queda en el anonimato levante sospechas porque nadie o todos quieren asumir responsabilidad sobre esa historia y las ilustraciones. Esa información debe encontrarse con facilidad en la portada, en las tapas o en la contraportada.

  5. Desconfíe de los clásicos que no son versión original y que están adaptados para la niñez, como por ejemplo, casi todas las historias de Disney.

  6. Identifique editoriales y colecciones que son constantes en cuidar la calidad de sus publicaciones.

  7. Lea el libro y pregúntese si hay una historia o si se limita a un mensaje moralista o con intenciones de adoctrinar. Si queremos que la niñez disfrute de buenos libros, los fines didácticos no pueden tener más peso que la narrativa en sí. Es decir, la riqueza del lenguaje, lo divertido, lo macabro, lo honesto debe tener más peso que el mensaje. Sino, puede que usted tenga en sus manos un panfleto.


Una vez haya seleccionado la lectura, disfrútela. Permita que el niño o la niña haga lo propio, y luego converse sobre la misma. Siempre favorece tener más de un punto de vista para comprender mejor un libro.















La invitación es clara: Leamos Más (Puerto Rico). Y durante el camino, acompañémonos. Particularmente, vayamos de la mano con nuestros niños y niñas para que encuentren su propia casa. 


NOTA: ​*Todas las tiras cómicas fueron tomadas de la web y forman parte de la serie de Macanudo creada por el ilustrador argentino Liniers. 


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