©2019 by Leamos Más Puerto Rico 

Ambientes lectores

Updated: Aug 13, 2019

Antes que comencemos a compartir sugerencias de cómo trabajar con un libro, es importantísimo que planifiquemos y preparemos nuestros ambientes lectores de tal modo que inviten y motiven a la lectura. Sino el esfuerzo de convertir a nuestros niños y niñas en lectores entusiastas se quedaría a medias. A continuación, enumeramos algunos detalles que para Leamos Más PR siempre deberían estar presente: 


1- Rincón lector. Preparar en el salón de clases o la casa un espacio especial y privilegiado para la lectura. Debe ser un área con buena iluminación que invite a leer cómodamente y en la que puedan haber varias personas leyendo a la vez. Si es para la escuela, se debe preparar antes del comienzo de clases o al principio del semestre con la ayuda de los y las estudiantes. Durante el año se puede reinventar con diferentes temáticas. Lo importante es que siempre se mantenga la esencia de ser un espacio mágico y que todos que lo usen lo entiendan así. (Compartimos aquí ideas de rincones lectores que encontramos en la web.) 



2- Acceso a los libros. En ese rincón lector o en algún otro del aula/cuarto (dependiendo del tamaño y el uso del espacio) debe hacerse disponible una variedad de libros que los niños y las niñas puedan leer. Es normal que al principio la selección sea limitada porque no hay mucho presupuesto mas con el tiempo deben explorarse maneras de nutrir la biblioteca del salón. Además de visibles, los textos deben ubicarse a una altura alcanzable. Así nos aseguramos que la lectura siempre esté accesible y evitamos que dependan de alguien para llegar a ella. 

3- Selección de la lectura. Este proceso NO puede ser improvisado. En un salón de clases, la lectura no se puede limitar a la de los libros de texto. Es importante que los docentes y la familia hagan un escogido con lecturas literarias (poesía, narrativa, dramaturgia, entre otros) que conozcan, evaluando las posibilidades, el contenido y la calidad. Aún cuando son para la casa. Los adultos deben conocer qué leen los niños y las niñas. Siempre es mejor cuando se cuenta con varios miembros de la facultad y con algunos estudiantes, pues pasa de ser libros impuestos a lecturas que les interesan a la pluralidad de voces en la comunidad escolar o en la casa. Que la niñez tenga oportunidad de escoger, es una oportunidad de empoderamiento.

4- Lectura compartida. Hay muchas maneras de compartir una lectura, entre ellas: la lectura en voz alta, conversar sobre lo leído o dramatizando algún texto. No importa la forma que sea, lo que sí es imprescindible es que la lectura compartida se incluya en la planificación o rutina diaria de un docente o como actividad en el hogar. La lectura compartida también puede ser un momento en que todas las personas leen libros diferentes al mismo tiempo y en el mismo espacio. Debe haber constancia. La forma de trabajarlo puede variar según el maestro, la maestra o el adulto y el nivel de los alumnos y alumnas. 


5- Lectura autónoma. Por lo menos 15 minutos al día deben regalarse para que todos y todas las alumnas y docentes o familias lean para sí libros que les interesen. No tiene que hacerse siempre a la misma hora pero sí todos los días y en todos los niveles escolares. Los docentes ni los adultos pueden excluirse de este ejercicio, si van a fomentar el entusiasmo por la lectura lo deben modelar. El amor por la lectura es algo que SE TRANSMITE, no se enseña.

6- Lectura guiada. Esta es una oportunidad para que los docentes, las familias u otros compañerxs guíen al estudiantado a mejorar en sus destrezas lectoras. Por eso es importante, escuchar detenidamente y observar e identificar qué dificultades va teniendo cada lector(a). Se puede trabajar como grupo, en grupos pequeños o en parejas. La frecuencia dependerá de las necesidades de cada grupo. 

7- Conversaciones formales/informales. Siempre es bueno aprovechar las instancias que se puedan para hablar sobre las lecturas, ya sea de forma individual o en colectivo. Las charlas informales pueden ser entre pares, con un(a) profe, en un pasillo de la escuela o en el hogar y no requieren de una estructura particular. Las formales suelen ser en grupo y con una estructura flexible que tiene como fin guiar la conversación hacia una mejor comprensión de los textos tanto a nivel colectivo como individual. Los resultados serán, sin duda, mejor que los exámenes de comprensión que tienden a impedir el disfrute por la lectura. 

#propuestaLIJera #rincónlector #leamosmáspr #lecturacompartida